Tudor, que llevaba suministrando relojes de submarinismo a la Marina estadounidense desde finales de la década de 1950, empezó a desarrollar en 1967 un modelo técnico que debía cumplir una serie de especificaciones dictadas por el Gobierno de EE. UU. e incorporó los resultados de la última investigación llevada a cabo por los ingenieros de la marca. El resultado fue la producción de prototipos, así como una patente para una función inédita hasta entonces.

Este proyecto ambicioso, con el nombre en código «Commando», nunca vio la luz. En 2019, el modelo Black Bay P01 de TUDOR, que significa prototipo 1, se inspira en un prototipo desarrollado en el marco de este estudio y conservado en los archivos de la marca, para dar vida a su singular estética y producirse a gran escala 50 años más tarde. El Black Bay P01 refleja el carácter experimental del proyecto, una combinación de reloj de submarinismo y de navegación.